miércoles, 25 de enero de 2012

Disfrutando de especialidades alemanas en el Kurpark Pavillion.

El Kurpark Pavillion es un restaurante en  Garmisch-Partenkirchen bastante moderno y con una carta muy extensa que contempla tanto especialidades alemanas como otras delicias.

Está bastante bien ubicado, pues se encuentra muy cerca del parque Michael Ende, de la Plaza Richard Strauss y de la parte comercial importante de la ciudad.

El restaurante es grande y en verano ponen una terraza con vistas muy bonitas. Es importante remarcar que tienen carta en inglés, cosa que se agradece bastante cuando estás de viaje.

He comido varias veces allí, pero estas fotos son de la vez que fuimos con Sil en junio del 2005.

Con lo primero que flipamos fue con el tamaño de las bebidas, íbamos con un compañero de trabajo que pidió una cerveza, nosotras pedimos cada una un Apfelsaft sloder, que viene a ser un zumo de manzana con agua con gas, que para el verano cae genial.


Cuando llegó la comida... ¡menudo susto! ¡Qué tamaños! Pero es que además ¡Deliciosa! Debo decir que ya no recuerdo lo que el compañero y yo pedimos, pero sí que sé que Sil pidió unas tostadas hawaianas que tengo tiempo de no hacer pero me salen buenísimas, así que un día de estos haré y las pondré en mis recetas de mis joyas culinarias. De postre pedí un Apfelstrudel, porque claro, ir a Alemania a comer a un restaruante de especialidades alemanas y no pedir un Apfelstrudel, vendría a ser casi, casi ¡como un pecado capital! ;P


Sus datos:

Am Kurpark 2, 82467 Garmisch-Partenkirchen, Alemania. Teléfono: +49 8821/3179 ‎


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martes, 24 de enero de 2012

La fuente del Capuccino San Miguel. La belleza de las fuentes.

En realidad se trata de una fuente muy tradicional, pero el palacete le da un marco fantástico y si encima una paloma juguetea con sus aguas, el efecto es muy romántico.

lunes, 23 de enero de 2012

Palacio de Belvedere de Viena. Los encantos de...

El Palacio de Belvedere en Viena es de visita obligada si vas a esa ciudad. Además de su belleza, de la que disfrutas aunque no sepas mucho de la historia del lugar, tiene también una historia interesante y es obra de un reconocido artista que tuvo también a su cargo la construcción de otros magníficos castillos europeos.

Me gustó mucho el relato de la historia de la web guía de Viena, así que la comparto contigo:

"El Palacio de Belvedere con su jardín, una de las más bellas y elegantes construcciones principescas de Europa, fue construido por Johann Lukas von Hildebrandt entre 1714 y 1723 en lo que entonces eran los límites de la ciudad, como residencia de verano y sede de fiestas y banquetes del príncipe Eugenio de Saboya (París, 1663 – Viena, 1736).


Este príncipe, no muy agraciado físicamente, fue educado en la corte de Luis XIV de Francia (el rey sol), al cual solicitó el mando de un batallón y el cual se lo denegó al no creerlo apto para la carrera militar. Pero Eugenio de Saboya demostraría lo contrario, ya que sería uno de los más brillantes generales austriacos durante las guerras contra los turcos a finales del s. XVII (responsable de la derrota definitiva en la Batalla de Zenta en 1697), además de haber participado en otras guerras y batallas, como la Guerra de Sucesión Española, donde logró importantes victorias.


En 1697 el Príncipe Eugenio adquirió un amplio terreno con jardín y encargó a Johann Lucas von Hildebrandt (1668-1745), autor también de otras grandes obras como el Palacio Schwarzenberg, el Palacio Daun-Kinsky, el Palacio Schlosshof o el Convento Göttweig entre otras, la construcción del Palacio de Belvedere.

Este conjunto palaciego barroco está formado por dos palacios: el Belvedere Superior o Alto Belvedere y el Belvedere Inferior o Bajo Belvedere, uno frente al otro, separados por una serie de jardines escalonados a lo largo de una colina. Dichos jardines fueron diseñados entre 1700 y 1725 en estilo italo-francés, con estatuas, fuentes y escalinatas.


El Belvedere Inferior o Bajo Belvedere fue construido entre 1712 y 1716 como residencia de verano del príncipe Eugenio de Saboya. En él destaca la suntuosidad de las antiguas dependencias privadas y de las salas de recepción del príncipe, tales como la habitación dorada, el dormitorio del príncipe, la sala de grotescos y la galería de mármol. Muy notable es también el fresco en perspectiva de la sala central, obra del pintor bolonés Marcantonio Chiarini.


El Belvedere Superior o Alto Belvedere fue construido posteriormente, concretamente entre 1717 y 1723, como pabellón de fiestas del príncipe Eugenio de Saboya. En este palacio ajardinado destacan la elegante Sala Terrena, la Prunkstiege, la suntuosa Sala de Mármol (con el enorme fresco del techo obra de Carlo Carlone), así como las diferentes salas ricamente adornadas con trabajos de estucos y frescos. Aquí es donde Eugenio de Saboya tenía sus famosas colecciones de arte así como su biblioteca. Durante el invierno de 1732-33 la Sala Terrena recibía su aspecto actual; por motivos estructurales (la sala amenazaba con derrumbarse), Hildebrandt tuvo que construir de forma adicional una bóveda con arcos sostenida por cuatro Atlantes.


Ambas construcciones barrocas, Alto Belvedere y Bajo Belvedere, se unieron mediante un parque simétrico, diseñado según los modelos franceses e italianos; con sus numerosas esculturas y fuentes, el zoológico, la Orangerie, invernaderos acristalados para plantas exóticas y una gran pajarera, este jardín era uno de los parques europeos más suntuosos del s.XVIII.


Tras el fallecimiento del príncipe Eugenio en 1736, su sobrina, la Princesa Victoria, heredó el Palacio. Pero ésta no estaba interesada en el mismo y lo vendió, pasando así a manos de los Habsburgo; primero Carlos VI, el padre de María Teresa, adquirió la valiosa biblioteca y la colección de grabados del príncipe Eugenio y, posteriormente, en 1752, María Teresa adquiriría el Palacio en sí. Sería bajo su mandato que el Palacio recibiría el nombre de Belvedere (“bella vista”), debido a la estupenda vista panorámica sobre Viena y sobre el propio conjunto del Belvedere que se contempla tanto desde el Belvedere Superior como desde la parte superior de los jardines (la denominación de “Alto Belvedere” y “Bajo Belvedere” no aparecería hasta 1776, cuando la colección de arte imperial se aloja en los edificios).

En un principio los edificios apenas fueron utilizados. En abril de 1770, con motivo del matrimonio entre María Antonieta (hija de Francisco I y María Teresa) y el rey francés Luis XVI, el rey Delfín tuvo lugar en el Palacio Belvedere un baile de máscaras que acogió a unos 16.000 invitados. A partir de entonces el Palacio recobró importancia.


A partir de 1776 el Alto Belvedere fue utilizado además como museo, al decidir María Teresa y su hijo el Emperador José II trasladar a él la Galería Imperial de cuadros reales del Stallburg (un ala del Palacio de Hofburg en Viena) al Belvedere Superior. Siguiendo los ideales del Absolutismo, la colección imperial debía hacerse accesible al público. Así, en 1781, la galería se abrió finalmente al público, convirtiéndose en el primer museo público del mundo. Posteriormente, durante las Guerras Napoleónicas, otras colecciones se llevarían al Bajo Belvedere. Éstas se vieron ampliadas a lo largo de los siglos, con obras de la escuela italiana, holandesa, alemana y de la escuela moderna austriaca, así como con las colecciones de monedas y antigüedades y la de antigüedades egipcias, si bien posteriormente, en 1888-89, todas las colecciones imperiales se trasladaron al recién construido Museo de Historia del Arte. Tras el traslado de las colecciones imperiales, los palacios de Belvedere dejaron de ser públicos y se les asignó un nuevo uso.


Cabe señalar que la única descendiente de María Antonieta y Luis XVI de Francia que sobrevivió a la Revolución francesa, la Princesa Maria Teresa Carlota, desde que contrajo matrimonio en 1799 con el Infante Luis Antonio de Borbón, Duque de Angulema, pasó a vivir en el Palacio; también, a principios del s.XIX, el Belvedere Inferior se convirtió en la residencia principal de Napoleón. Como hecho anecdótico, hay que señalar que Anton Bruckner pasó el último año de su vida en una dependencia del Alto Belvedere, en la cual compuso su Novena Sinfonía.

En 1896 el emperador Francisco José I decidió que el Belvedere Superior debía convertirse en la residencia de su sucesor al trono, su sobrino Francisco Fernando. Así, el Alto Belvedere fue reformado por Emil von Fösrter a partir de 1897, para el sucesor al trono austriaco, Francisco Fernando de Habsburgo (1863-1914), quien lo convirtió en su residencia; al mismo tiempo el interior del palacio también se vio modernizado, al añadir, por ejemplo, a los muebles barrocos originales, objetos neobarrocos. Francisco Fernando vivió en este palacio desde 1899 hasta su asesinato en Sarajevo en 1914, momento a partir del cual el palacio quedó vacío hasta 1917, pasando, en 1919, a ser propiedad de la República de Austria.


Mientras, el Belvedere Inferior abrió sus puertas en mayo de 1903 como la “Galería Moderna”. Este museo se concibió como la primera colección estatal de Austria para el arte moderno gracias a la iniciativa de la Asociación de Artistas de Austria conocida como la Secesión. El objetivo era poder reunir las obras del arte contemporáneo tanto de artistas locales como de artistas del panorama internacional. De esta manera se adquirieron desde los inicios de la Galería Moderna obras maestras de Van Gogh, Monet y Segantini. La colección de arte moderno pronto se amplió con vistas a albergar obras procedentes de épocas anteriores. De esta manera, el museo pasó a denominarse en 1911 “Galería Imperial".

El Belvedere Superior se convirtió de nuevo en un museo. A él se llevaron la colección del arte del siglo XIX, siendo los pilares esenciales los trabajos de artistas pertenecientes al movimiento vienés Biedermeier, tales como Ferdinand Georg Waldmüller.


En el Belvedere Inferior se creó un Museo Barroco único con obras pertenecientes a los siglos XVII y XVIII. En la Orangerie podía contemplarse el arte correspondiente al siglo XX, con trabajos de Gustav Klimt y Egon Schiele, entre otros.


Durante la II Guerra Mundial el Alto y el Bajo Belvedere se vieron gravemente dañados, con lo que los museos cerraron sus puertas y los Palacios tuvieron que ser reconstruidos después de la guerra, volviendo a abrir sus puertas en 1953. Durante los años posteriores se incorporaron numerosos trabajos a la colección, que supusieron un punto de inferencia en el arte de Austria.


El 15 de mayo de 1955, en la Sala de Mármol del Alto Belvedere tuvo lugar un hecho histórico; en ella se firmó el Tratado Internacional Austriaco, por el cual se devolvía la independencia a Austria, dejando de estar ocupada por las potencias aliadas a partir de ese momento.

En 2007-2008 el Museo Belvedere fue reorganizado. Así, las colecciones del arte Barroco y de la Edad Media, que hasta entonces se encontraban en el Belvedere Inferior y en el Invernadero (Orangerie), se transfirieron al Belvedere Superior. El Belverede Inferior y la Orangerie, que sufrieron una reconstrucción integral y una adaptación de la estructura original, pasaron a albergar magníficas exposiciones temporales que presentan el arte austriaco en un contexto internacional.


Así mismo, en los Prunkstall, las antiguas caballerizas de la guardia del Príncipe Eugenio, se construyó una “Cámara del Tesoro Medieval”; se trata de un depósito expuesto al público en el que exponen las existencias restantes del arte medieval que hasta entonces habían permanecido almacenadas en el depósito.


De este modo, el Belvedere Superior alberga todas las colecciones permanentes, con las obras pictóricas y escultóricas más destacadas desde la Edad Media hasta la actualidad. De la colección de pintura y escultura de los s.XIX y XX destaca sin duda la colección más grande del mundo de Gustav Klimt, con obras tan famosas como El beso y Judit, aunque también encontramos aquí las mejores obras de Schiele y Kokoscha, destacadas obras de los impresionistas franceses (como Monet y Renoir) y la colección más importante del arte Biedermeier vienés, además de una imponente colección escultórica, entre otras obras maestras.


Por otro lado, el Augarten Contemporary, la dependencia del Belvedere para arte contemporáneo, ofrece oportunidades a los jóvenes artistas, los cuales presentan sus obras en las exposiciones temporales que tienen lugar en él, además de contar en su interior con el Museo Gustinus Ambrosi."

jueves, 19 de enero de 2012

miércoles, 18 de enero de 2012

Baño de la habitación agua de los Chubascos. Baños del mundo.

De las 3 habitaciones que conocí en los Chubascos, el baño de la habitación agua es mi favorito.


Dentro de la sencillez de los elementos utilizados para su decoración, me parece que lograron muy bien el efecto, en especial por las curvas del tabique y también en la cenefa.

La parte del lavamanos no me termina de convencer, creo que merecía un lavamanos de vidrio también y un espejo en forma de gota o al menos con un marco más alegórico al agua.

domingo, 15 de enero de 2012

El baño del Capuccino San Miguel. Baños del mundo.

Comenté ya que para mí el Capuccino San Miguel es ni más ni menos que ¡el Palacio del Café! :D Y claro, cuidan tanto todos los detalles, que el baño no podía ser menos.

En el pasillo de los baños tienen un expositor de su música, donde incluso puedes oir sus diversos CDs:


La decoración es muy sobria, manteniendo el estilo del resto del lugar y en el baño de damas incluso hay cambiador de bebés. Tiene también vistas al patio y en todo el recinto hay siempre música chill out de la misma que venden.

viernes, 13 de enero de 2012

jueves, 12 de enero de 2012

miércoles, 11 de enero de 2012

Bellezas del Perito Moreno. Introducción.

En el 2008, en el mismo viaje del que hablé en la introducción de Calafate espectacular, también tuve la suerte de visitar el Perito Moreno, con Antonio, Mamen y Blai.

Posiblemente porque hablamos de un paisaje tan diferente de los que para mí son cotidianos, me sorprendió muchísimo y a pesar de que no soy muy amiga del frío, lo disfruté muchísimo. De hecho uno de mis sueños es poder ir un mes al sur de Argentina y hacer un buen recorrido con más calma.

Por lo pronto, te comparto en esta nueva sección mis fotos de la visita a esta maravilla natural.

lunes, 9 de enero de 2012

Cenando en el Restaurante Strauss del Hotel Palace de Varsovia.

Varsovia me sorprendió de forma muy positiva. Se ha convertido en una ciudad muy moderna pero conserva también mucho del encanto del esplendor de otros tiempos. Parte de ese esplendor se palpa en el restaurante Strauss del Hotel Palace, hotel con mucha historia, al igual que la ciudad. Traduciendo y resumiendo lo que cuentan en su propia web: El hotel Palace fue fundado por Konstanty Przedziecki, perteneciente a la aristocracia. Se abrió el 14 de julio de 1913, siendo innovador en ofrecer ciertas comodidades que en ese entonces no eran corrientes, como el tener agua fría y caliente en el baño de la habitación, calefacción central y teléfonos con disco. También añadió un toque de glamour al tener un restaurante donde también se podía bailar, con decoración inspirada en la parisiense de después de la primera guerra mundial. Se convirtió en el sitio de moda frecuentado por actores, cantantes, escritores y políticos, el restaurante era entonces EL lugar para ver y ser visto.

El hotel también tuvo la distinción de haber sido el único que sobrevivió la segunda guerra mundial sin haber sido tocado, lo que le dió fama entre políticos y embajadores, incluso varias embajadas usaron dependencias del hotel como sus oficinas por un tiempo.

Durante la época del comunismo en Polonia, el hotel consiguió mantener sus estandares de calidad y excelencia. Una vez terminado el comunismo, se sometió al hotel a una renovación y en el 2005 se hizo una gran fiesta de celebración con más de 500 invitados que bailaron y brindaron en las diferentes dependencias.

He comentado otras veces que cuando viajo me gusta darme algún lujito en lugares emblemáticos, en el caso de mi viaje a Varsovia, fue el restaurante Strauss el elegido para disfrutar una cena típica polaca, de la que destaco la Żurek, que es una sopa que la sirven dentro de un pan grande, o sea, en lugar de plato hondo, la sopa te la llevan dentro de un pan grande, especialmente hecho para el efecto, así que no se sale. El pan lo puedes comer también. ¡Me encantó este detalle!


Aquí otras fotos del restaurante, encontradas en internet:






martes, 3 de enero de 2012

Baño de la habitación aire de los Chubascos. Baños del mundo.

En la habitación aire destaco el tabique con ladrillos de vidrio transparentes. Me parece muy adecuado para la temática.


Posiblemente habría recomendado que el lavamanos también fuera de vidrio transparente.