Como comenté en el post “Mi China”, estuve en Beijing por 2 semanas en marzo del 2005.
Como alguien que le da más interés a las noticias de Europa y América y que en realidad nunca estuvo especialmente interesada en Asia, mis conocimientos sobre China y Tíbet + Lamas eran muy escasos, pero al menos sabía sobre los problemas entre ambas naciones y que el Dalai Lama estaba exiliado en India. Así que me sorprendí muchísimo cuando supe que había un Templo Lama y un representante del Dalai Lama en Pekín… pero vayamos por partes.
Templo Lama de Pekín
Hice la visita al Templo Lama de Pekín yo sola, esperando encontrar algún guía o alguna grabación con explicaciones al menos en inglés, pero estando allí ¡nada de nada! ¡Ni guía, ni audio guía, ni libros o folletos explicativos! Aún así disfruté del lugar, ¡sólo que sin entender nada de lo que veía! Pero fue una experiencia mística de todas formas… ¡cosa simpática si tomamos en cuenta dónde está situado el templo! ¡Mejor si lo ves con tus propios ojos!
El parking tampoco es que fuera especialmente inspirador…
Pero una vez dentro, el aroma del incienso, la vista de los diferentes edificios y la gente con sus rituales… ¡hicieron que la magia comenzara!
Lo primero que hice fue ir a tocar la campana. Como puedes ver en el video, yo no tenía idea de lo que podía significar o lo que costaba hacerlo y la persona encargada no hablaba ni español ni inglés… pero bueno, al final nos entendimos y el costo de tocar la campana 3 veces era de 10 RMB (bastante barato, por cierto).
Luego pregunté lo que había significado eso y al parecer es para buena suerte. ¡A partir de allí tomé la costumbre de tocar la campana en todos los templos que lo permitían! :D
¿Sabes? Cuando estoy contemplando algo muy bello (da igual si es un paisaje, una construcción preciosa…), llega un momento en el que casi siento como si en vez de caminar, fuera levitando… y empiezo a moverme más despacio, como tratando de sentir con cada poro la belleza que me rodea. Bueno, y cómo no sentirse así aquí:
que bonito templo! quiero ir!
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